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jueves, 14 de noviembre de 2019

Que el código modesto de no ser presumido, continúe existiendo

Por qué hablar de dinero es tabú en Suecia (y cuáles son las ventajas e inconvenientes de esta costumbre)


En el barrio más rico de Estocolmo, Östermalm, yates privados y bares flotantes abrazan el puerto.
Los bulevares adyacentes de Strandvägen, con sus filas de árboles, son la locación de algunas de las propiedades más costosas en la capital sueca, así como también de tiendas exclusivas y restaurantes.
Cerca de allí, unos ornamentados edificios del siglo XVIII ofrecen espacios para oficinas lujosas y bares de acceso exclusivo por membresía.
Este sector de la ciudad está lleno de gente con gafas de diseño, tomando el sol de otoño en las aceras. Pero encontrar a alguien que hable sin incomodarse sobre la riqueza que posee es casi imposible.
"No te voy a contar cuánto gano, porque no sé por qué debería decírtelo", me dijo Robert Ingemarsson, de 30 años, quien tiene un trabajo senior en mercadeo.

Y cuando le pregunto qué hace con su dinero, la respuesta es simple: "Lo gasto en acciones. Me gusta invertir".
Víctor Hesse, 24 años, quien está de compras en el barrio, cuenta que está a punto de embarcarse en un programa internacional de talentos para una gran marca sueca.
Cuando le pregunto sobre lo que va a ganar, me corta en seco: "Eso es información clasificada".

Las narrativas en torno a este país nórdico suelen resaltar su socialdemocracia, sus elevados impuestos y la relativa equidad en términos de ingresos si se la compara con los parámetros globales. Pero, si bien es cierto que estos estereotipos se basan en hechos, la brecha entre ricos y pobres se ha acrecentado de manera constante desde los años 90.
El 20% de la población más rica de Suecia gana cuatro veces lo que gana el 20% más pobre.
Un alto nivel de ingreso es una escarapela de éxito en muchos países, pero los suecos tienen un aversión profunda a hablar sobre el dinero que ganan o tienen.
Nuestros intentos por entrevistar a suecos jóvenes y ricos fueron infructuosos.
Extraoficialmente, todos nos hablan de sus casas enormes de fin de semana, sus yates familiares, carros deportivos y derroches de champagne en bares. Pero frente a una grabadora, esas confesiones se acallan.

"Creo que la gente pensará que estoy presumiendo, así que desafortunadamente no me siento cómodo hablando de eso", me escribe uno de ellos en un mensaje de texto.
Mensaje de texto que parece representativo del sentimiento de muchos.
Otras que habían aceptado hablar de repente estuvieron "muy ocupadas" o simplemente dejaron de responderme.
Pero, ¿por qué ocurre esto?
Mientras que hablar sobre tu buen estado económico se considera apropiado o corriente en otras partes del mundo, ¿por qué nadie en Estocolmo está orgulloso de ser rico?

El concepto de Jantelagen

Lola Akinmade Åkerström, investigadora de la cultura sueca que lleva viviendo más de 10 años en Estocolmo, señala que hablar de dinero es "un tema muy incómodo" en Suecia.
La escritora anota que jactarse de lo mucho que ganas, o incluso discutir sobre tu salario medio con un extraño, es un tema tan tabú que muchos suecos se sentirían "más cómodos hablando de sexo o de las funciones corporales" antes que de dinero.
Es una visión que comparte Stina Dahlgren, una periodista sueca quien vivió durante varios años en Estados Unidos.
"En Estados Unidos, cuando hablas de que ganas mucho dinero, la gente te felicita 'bien hecho, buen trabajo'. Pero en Suecia, si dices lo mismo, la gente va a pensar que eres un tipo raro", explicó.
"Aquí no se pregunta sobre salarios, no se pregunta sobre dinero", agregó.
Muchos analistas culturales están de acuerdo en que ese tabú puede explicarse en gran medida mediante un código de comportamiento muy arraigado entre los nórdicos, llamado Jantelagen, que promueve la idea de que nunca pienses que tú eres mejor que los demás.

"Jantelagen es una regla social no escrita que existe en Suecia y en el resto de los países nórdicos", le dijo a la BBC Akinmade Åkerström, que explora este concepto en el libro "Lagom: el secreto sueco de vivir bien".
"Se trata de no ser demasiado llamativo, no presumir innecesariamente, y es una forma de mantener a todos como iguales, al menos en buena parte. Esto elimina una fuente de estrés dentro de un entorno grupal", indicó.
Jantelagen -que puede traducirse como "la ley de Jante"- debe su nombre a una localidad que servía de escenario a la historia de ficción de un libro del escritor noruego-danés Aksel Sandemose, publicado en 1933.
Sin embargo, Stephen Trotter, un académico que ha escrito varios textos acerca del concepto mientras trabajaba en la Universidad de Glasgow, en Escocia, señaló que ese sentimiento ha existido entre los nórdicos por siglos, especialmente en las áreas rurales.
"El Jantelagen es un mecanismo de control social. No tiene que ver sólo con la riqueza, sino con no asumir que sabes más de lo que realmente sabes ni actuar más allá de lo que realmente eres", explicó.
Como un concepto que celebra la modestia y la humildad, el Jantelagen es similar a otro, conocido como el síndrome de la amapola, que está extendido en Australia y Nueva Zelanda y desprecia a quien hace ostentación de su riqueza o su estatus.
En Escocia, la gente habla de la "mentalidad del cangrejo", cuando uno de estos crustáceos trata de escapar de un cubo pero que es llevado de vuelta a su sitio por los demás compañeros cangrejos.
"Se podría decir que Escandinavia encontró una palabra perfecta para resumir esa idea mejor que nadie", dijo Trotter.
Pero él también señala que la manera en que el Jantelagen opera en Suecia y otras sociedades nórdicas está conectado con normas culturales específicas de estos países.
"Puedes charlar sobre tu cabaña en el bosque y tu sofisticado sistema de calefacción bajo piso o el enorme patio. La gente no se sorprende por eso, porque coincide con la idea que se tiene allí de cómo son las casas de descanso o veraneo", explicó Trotter.
"Pero si dices que te gastaste ese mismo dinero en dos Lamborghini, es probable que se rían de ti", añadió.
Por su parte, Akinmade Äkerstöm señala que mientras Suecia ha tratado por todos los medios de mantener su imagen global de país socialdemócrata sin clases sociales, lo cierto es que muchos suecos se rodean de personas que tienen su mismo nivel de ingresos.
Esto, anota, significa que la norma del Jantelagen se puede adaptar dependiendo de la compañía: presumir se vuelve más aceptable entre personas que ganan lo mismo o tienen el mismo estatus social.
"A puertas cerradas y con personas del mismo nivel socioeconómico se sienten más cómodos. Y pueden hablar sobre sus casas de veraneo o sus autos caros con quienes comparten el mismo estatus", explicó.
De vuelta en el barrio elegante de Östermalm, Andreas Kensen, de 33 años -que no vive en la zona pero va de compras a las boutiques de lujo-, está de acuerdo con que el concepto de Jantelagen varía según el contexto.
"A mis amigos les cuento que me he ido de viaje o también me puedo jactar de ello en redes sociales. Pero a un extraño, jamás. No es algo de lo que hablaría con quien acabo de conocer", dijo.

Problemas

Sin embargo un creciente número de suecos jóvenes y exitosos han comenzado a criticar la idea de Jantelagen. Piden, simplemente, que se pueda hablar más abiertamente sobre el bienestar económico y la riqueza.
En ese grupo está Nicole Falciani, quien tiene 22 años y comenzó a ganar dinero a través de un blog cuando era adolescente. Ahora es una influencer, con cerca de 350.000 seguidores en Instagram.
En una joyería de Estocolmo donde está realizando una sesión de fotos, a ella no se le mueve un pelo al decir que cobra cerca de US$20.000 por cada campaña que realiza. Y ese dinero se lo gasta en bolsos de marca y en viajes, después de haberse comprado un apartamento propio en el centro de la ciudad hace dos años.
"Me gustaría que la idea de Jantelagen desaparezca, sería mejor para todos los que vivimos aquí. Nuestra sociedad sería mucho más abierta si pudiésemos hablar de dinero", señala.
"Es bonito pensar que todos somos iguales. Pero eso no funciona así, porque si tu trabajas más duro que los demás deberías poder sentirte orgulloso de eso", agregó.
Cornelius Cappelen, un profesor de políticas comparadas en la Universidad de Bergen, en el suroeste de Noruega, cree que el crecimiento de las redes sociales está detrás del desdeño de los jóvenes hacia el Jantelagen.
Señala que, en particular, los bloggers y Youtubers apoyan esa clase de "individualismo rampante" que promueve el destacarse por encima de los demás. Una actitud que hasta hace poco era mucho menos prevalente en los países nórdicos que en otras naciones de Occidente, sobre todo Estados Unidos.
"Cada vez más gente dice que el término (Jantelagen) es un abuso, especialmente muchos jóvenes que dicen de manera explícita que odian esa mentalidad", indicó Cappelen.
Akinmade Åkerström también cree que las redes sociales han tenido un impacto significativo.
Para ella, desde que presumir se volvió normal en Instagram y Facebook, los suecos cuyos logros sobresalen de la media han comenzado a sentirse más cómodos a la hora de hacer público su éxito.
"En Suecia hay gente muy talentosa que evita hacer públicas sus habilidades por cuenta del Jantelagen, pero al mismo tiempo ven cómo hay gente mediocre que se jacta de sus cosas en redes con toda confianza", dijo.
"Yo creo que el Jantelagen se va a desvanecer porque estas personas que se han visto reprimidas van a pararse y decir: '¿Sabes qué? Yo soy bueno en esto'. Las redes sociales, además, te conectan con audiencias más amplias que no conocen el concepto de Jantelagen", añadió Åkerström.
La escritora cree que el Jantelagen también ha perdido popularidad debido al aumento de la inmigración.
En Suecia, el más diverso de los países nórdicos, cerca del 25% de la población nació fuera del territorio o tiene ambos padres nacidos en el extranjero.
"Lo que las otras culturas traen es la celebración del éxito, de la gente talentosa, de las habilidades", añadió.

Dos culturas

Es una teoría bienvenida por Nicole Falciani, quien nació y creció en Suecia pero tiene padres italianos.
Ella señala que siempre le resultó difícil determinar cuáles de los temas que discutía en casa o con familiares en Italia eran socialmente aceptables para hablar en la sociedad sueca.
"Creo que mejorará, porque nos estamos volviendo más europeos, tenemos más extranjeros viviendo en Suecia, quienes han traído su cultura aquí. Y tenemos muchos programas de televisión estadounidenses que no tienen instalado el concepto de Jantelagen en absoluto ", dice ella.
Sin embargo, duda que el concepto desaparezca por completo porque está "muy arraigado en la cultura sueca".
Cappelen dice que tampoco está seguro que el concepto desaparezca.
"¿Existirá en el futuro? Puede ser, pero no lo sé. Pero sí espero que el aspecto positivo, el código modesto de no ser presumido, continúe existiendo y espero que el aspecto negativo de esto, que la gente no se pueda destacar por su talento y logros, desaparezca", señaló.
Mientras tanto, algunos inmigrantes a Suecia dicen que han abrazado a Jantelagen, incluida Natalia Irribara, de 35 años, quien se mudó a Estocolmo desde Chile hace tres años.
"Creo que en Chile tenemos una sociedad realmente narcisista donde los logros son realmente importantes, como las calificaciones académicas, el deporte, ser bonita , el automóvil, la escuela, la casa", anotó.
"Para mí, la humildad es realmente importante, y lo que me gusta en Suecia es que con Jantelagen esas cosas materiales no son tan importante".
TOMADO DE BBC LONDRES 

lunes, 4 de noviembre de 2019

AIR TABLE Revolucionara el Mundo

Howard Liu tiene entre manos una idea que, según cree, podría generar decenas de miles de millones de dólares.
Y con un poco de suerte, según le dice a la BBC, será su empresa la que la ejecutará.
"Es una oportunidad increíblemente grande, con una escala similar a la de Amazon, Facebook o Google", comenta el fundador y director ejecutivo de AirTable, una start-up de muy rápido crecimiento que está transformando el mercado de las tradicionales hojas de cálculo.
"Creo que va a ocurrir un cambio radical en la forma en la que la gente interactúa con el software", agrega.
¿Su gran idea? Hojas de cálculo pero mejores; hojas de cálculo, pero enriquecidas.

Usualmente las hojas de cálculo son usadas por profesionales como los contadores para ordenar los datos, generar tablas y hacer sumas. Pero la mayor parte de las personas las consideramos demasiado técnicas como para ir más allá de sus funciones más sencillas.
Liu asegura que AirTable cambia eso, haciendo tan fácil su uso que personas que normalmente no están acostumbradas a programar pueden crear un sistema complejo en la nube sobre las actividades que realizan.
Por ejemplo, un ganadero, para hacer seguimiento de las vacas y de sus equipos.

¿Una idea no tan nueva?

La aplicación se ha convertido en un gran éxito, atrayendo a clientes de alto perfil como la compañía de entretenimiento Netflix, el fabricante de autos eléctricos Tesla y la revista Time.
La empresa, además, ya está valorada en unos US$1.100 millones, de acuerdo con los resultados de su última ronda de captación de fondos, pese a que cuenta con un producto que solamente ha estado en el mercado durante cuatro años.

Liu, quien fundó la compañía en 2012, admite que al principio, resultó difícil explicar el concepto a los inversionistas. No sonaba como una idea completamente nueva.
"El concepto de las hojas de cálculo antecede incluso a la computación. Las hojas de cálculo fueron la primera aplicación que se impuso brutalmente sobre su competencia", apunta.
Entonces, cuando él y sus socios acudían a reuniones con los inversionistas armados con su discurso de venta, lo que ellos ofrecían tenía poco que ver con lo que usualmente se espera escuchar en este tipo de encuentros.
"Tú ves todas estas presentaciones de ventas que muestra una tabla de crecimiento, el tamaño del mercado y todas esas cosas. Las nuestras no tenían nada que ver con eso", rememora.
En lugar de ello, hacían una defensa filosófica de AirTable y cómo esta herramienta podría transformar el mundo del trabajo.
"Honestamente, creo que muchos de ellos perdían el interés. Recuerdo claramente unos pocos casos, incluso con los inversores que decían que sí, en los que ellos señalaban 'no entendemos realmente de lo que ustedes están hablando'", cuenta.
Al final, lo que logró persuadir a esos inversionistas fue la confianza en el equipo a cargo de AirTable, algo que Liu considera que quizá tiene una mayor importancia en una etapa tan temprana del emprendimiento.
"Hay muchas formas en las que puede fallar una gran idea con un mal equipo, mientras que incluso una idea incierta con un gran equipo puede triunfar", explica.
"Mis cuatro abuelos eran coreanos. Pero durante la II Guerra Mundial se mudaron -como hicieron muchos coreanos- a China. Allí nacieron mis padres, pero se mudaron a Estados Unidos antes de que yo naciera", explica Liu, quien creció en College Station, en el estado de Texas.
Sus padres pensaron que quedaría muy confundido con ese tipo de historia, por lo que hasta que él tuvo que hacer un trabajo para la escuela sobre los orígenes de su familia no se la explicaron.
"Entrevisté a mis abuelos y recuerdo que estaba como 'espera un momento, yo pensaba que éramos chinos'. Estaba súper confundido", recuerda.
Menos confuso fue aprender a programar. A los 13 años de edad, Liu tomó uno de los libros de su papá sobre el lenguaje de programación C++ y lo aprendió solo en cuestión de unas semanas.
Con apenas 16 años, comenzó a estudiar diseño computadorizado en la Universidad de Duke en Carolina del Norte. Fue allí donde conoció a los otros cofundadores de AirTable, Andrew Ofstad y Emmett Nicholas, aunque no llegarían a trabajar juntos hasta muchos años después.
El primer negocio de Liu fue Etacts, una compañía responsable de un software para ayudar a las empresas a manejar las relaciones con los clientes. Fue vendida en 2011 por una suma no divulgada al gigante informático Salesforce.
Esa venta le permitió a Liu contar con el lujo de la seguridad financiera cuando decidió emprender AirTable, pero también lo dejó con una sensación de vacío.
"Terminé siendo muy afortunado al tener un resultado financiero como este, que te cambia la vida. Pero era un fracaso en el sentido de que nunca llegamos a construir un verdadero negocio, una organización con su propia cultura", apunta.
La operación, sin embargo, consiguió colocarlo en la misma habitación que gente poderosa como Marc Benioff, director ejecutivo de Salesforce y una de las personas más influyentes en la industria de la tecnología, cuando estaba buscando respaldo para AirTable.
Benioff no compró la idea de Liu y, en cambio, le sugirió que intentara crear una forma mejor para recolectar registros médicos digitales. El equipo ignoró ese consejo.
"No se trata de que fuéramos arrogantes y nos creyéramos más listos. Marc fue extremadamente generoso con su tiempo y orientación. Nos estaba haciendo un favor enorme", asegura.

Un unicornio

AirTable tiene su sede en San Francisco y apenas cuenta con unos 80.000 clientes comerciales, aunque la cifra va en ascenso.
Una gran cantidad de usuarios famosos ha ayudado a correr la voz, aunque la empresa ha encontrado mucha popularidad también entre firmas mucho más pequeñas, particularmente entre ONG.
Cuando el huracán Harvey golpeó Texas y Louisiana en 2017, AirTable fue usada para registrar a las mascotas rescatadas y ayudar a reunirlas con sus dueños.
La aplicación tiene un plan gratuito, con funciones y capacidad limitada, y planes de pago mensuales para pequeñas empresas.
El éxito convierte a AirTable, de forma bastante cómoda, en un "unicornio", el nombre con el que se conoce a las empresas no cotizadas en bolsa que valen más de US$1.000 millones.
Se trata de un símbolo de status que muchos luchan por alcanzar en San Francisco, pero a Liu no le gusta el término.
"Visceralmente se siente… cursi. Creo que es una etiqueta que tiene un peso innecesario o artificial", señala.
El empresario considera que demasiadas start-ups, particularmente en San Francisco, usan la etiqueta de unicornio para aparentar ser más grandes y más imponentes de lo que realmente se justifica.
"En el corto plazo, puedes mantener las apariencias. Pero si te enfocas tanto en lo que otros piensan de ti, no te concentras en las cosas correctas. En el largo plazo, lo que realmente importa son las bases de tu negocio", agrega.
Alex Wilhelm, editor jefe de Crunchbase, una página web de seguimiento a inversiones, menciona varios motivos que hacen atractiva a AirTable.
"AirTable toca unas cuantas tendencias sobre las cuales los inversionistas de riesgo están interesados en este momento", afirma.
"Se relaciona con la idea de que los consumidores se están mostrando ahora más dispuestos a pagar una pequeña suma para disponer de software que les ayuda a organizar su trabajo o sus vidas. Además, es algo que los propios inversionistas pueden entender y usar por smismos. Nunca hay que subestimar el poder que tiene eso", concluye.
TOMADO DE BBC LONDRES.